
Como no puso ser de otra manera, aquella mañana estaba en pie muy temprano, me puse rápido unos trapillos, me puse guapa como diría él y corrí hacia su casa sin perder tiempo.
Ese niño tan guapo seguía durmiendo, para él la noche fue más larga, pero a mi no me importó, todo era tan bonito... que no había nada que lo estropease.
Me senté en la cama, al lado de esa maravillosa cara durmiendo, lo estuve acariciando, con unas ganas terribles de besarlo, pero conteniéndome hasta que despertó.
Esos ojos como soles se abrieron y su boca esbozó una gran sonrisa. Nos bajamos al salón y fue un día de risas y muchas conversaciones. Aquella tarde el sol brilló mas que nunca para mí, entre una cosa y otra los dos teníamos una ganas tremendas de besarnos pero parecía que no nos atrevíamos.
Ese día maravilloso, estaba llegando a su fin, me acababa de decir que al día siguiente temprano tendría que volver a su ciudad, que no sabía cuando volvería y cuando nos volveríamos a ver nosotros, pero que lo nuestro no podía acabar así en ese momento.
Un amigo que teníamos en común me acercó a mi casa cuando ya se hizo tarde, mi maravilloso chico estaba durmiéndose, después del día que nos habíamos dado, pero decidió acompañarnos en el coche hasta mi casa.
Cual fue mi sorpresa, que después de pensar que mi amor se iba, sin ni siquiera haberle dado un beso y que todo acabaría allí, al montarse en el coche, su cabeza calló sobre mi regazo, muy acaramelado me miraba e hizo como que se dormía en mis brazos, hasta que de pronto, esos ojazos se abrieron, miraron los mios y lentamente bajaron hasta quedarse fijos en mis labios. Su cabeza fue lentamente hasta que nuestros labios se unieron y nos fundimos en un largo y húmedo beso que duró todo el camino de mi vuelta a casa. Para mí todo pasó muy rápido, no quería que ese momento acabase, pero nos tuvimos que separar.
Al bajarme, mi cabeza estaba bloqueada, no podía dejar de pensar en el y mis ojos no paraban de mirarle, esa había sido nuestra despedida. De su boca salio un adiós, y un no me olvides.
No fue nada extraño cuando llegue a mi casa, con cara de éxtasis, que me preguntaran que me había pasado, porque no podía reaccionar ante nada. Además esa noche tampoco dormí, pensando que había sido la noche mas maravillosa de mi vida y también la mas triste por aquella despedida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario