
Aquí estoy, esto ya se está convirtiendo en usual el escribir todos los días.
Quedan ya menos de 24 horas para que me encuentre con él y todavía no me creo que lo vaya a ver. Es una locura, es el juego de la vida donde yo voy a arriesgar. Todavía no sé como saldrá el reencuentro de mañana, y si después de todo ya se me irá pasando esas ganas locas de tocarle, después de que ocurra, claro.
Los dos sabemos que mañana es el final, y además los dos nos preguntamos que será de nosotros después de eso, y después de que se vaya ya con su novia. Nos hemos mal acostumbrado a hablar todos los días, a expresarnos lo que sentimos y esta será la última noche de conversaciones en la distancia; y mañana será el último día de hablar cara a cara.
Me da mucho miedo lo que pueda ocurrir, pero estoy deseando de vivir la experiencia. Además tengo mucho miedo de lo que será de mí después, el día a día sin él, sin sus noticias, sin sus maravillosas palabras, sin la felicidad que me trasmite y sin poder ver esa bella cara que me alumbra todos los días.
Anoche volví a hablar con él y como siempre fue una brisa de aire fresco en estas noches de calor. Creo que si alguna vez esto lo contara a las personas más cercanas no podrían comprenderlo, pero es lo que mi cuerpo está viviendo en estos últimos tiempos.
Aquel amor imposible que conseguí, que de un paso se volvió al odio, y que después de todo es amor de nuevo, pero amor del que sale de los más profundo del corazón. ¿Por qué me tiene que suceder a mí? Veo que mi vida no me dejará ni un momento tranquila, que estoy subida en una montaña rusa que no tiene fin. Desde pequeña siempre he soñado con un príncipe azul, siempre me decía a mí misma que llegaría solo, pero ese príncipe no existe, ahora sé que no es real, que solo está en nuestra imaginación. Ya que si existiera no lo tengo, o por lo menos no tengo la vida de los cuentos de hadas.
Todo lo que está sucediendo es hacernos daño mutuamente, pero por otro lado, porqué no ser feliz aunque sea solo un tiempo? por eso he decidido vivir lo que me está viniendo sin importarme lo demás.
La complicidad que tenemos los dos cuando hablamos, no la he sentido con nadie más, esa alegría y la manera tan fácil que tiene de sacarme la sonrisa y a la vez hacerme sonrojarme, no lo volveré a sentir con nadie nada más que con él.
Mañana será un día feliz en esta etapa que estoy viviendo, pero el domingo todo se convertirá en tristeza y sufrimiento, porque todo lo que tenemos, lo perderemos en lo que dura el camino de regreso.