Un día como otro cualquiera se volvió a conectar, pero esta noche había sorpresa, me dice que viene de nuevo a mi pueblo para pasar una semana con su novia.
Yo me ilusioné de tal manera que ya no podía parar de pensar en quedar con él, y esta vez si que no me iba a echar para atrás, no me importaba nada. Nos tiramos una semana planeando nuestro encuentro, para que no nos viera nadie y menos se enteraran nuestras respectivas parejas.
Todo parecía perfecto, lo teníamos bien planeado, el me recogería en mi trabajo y desde allí nos iríamos a perdernos. Parecía súper correcto, y que nada podría salir mal. La noche antes de vernos hablamos por teléfono para ultimar los detalles y todo perfecto. Pero otra vez el destino nos jugo una mal pasada y no estaba de nuestra parte.
Esa mañana la de nuestra quedada, me levanté muy pronto, además de que no pude dormir por la noche, tenía que ponerme súper guapa porque iba a ver a mi niño.
Todo el día en el trabajo no paraba de mirar el reloj para ver cuanto faltaba para la salida, pero todo se torció cuando a la mitad del día recibo un sms. Me decía que lo acababa de pillar la novia y que era imposible de que viniera, ya que se la estaba montando.
Toda la alegría se me fue en ese instante al ver el sms, no podía creerlo, con la ilusión que teníamos todo en un segundo se había perdido. En ese instante para mí el sol dejó de iluminar el día.
Los demás días que siguieron, intentamos mantener el contacto para ver si en algún momento podríamos escaparnos y vernos de una vez. Tuvimos algunas oportunidades, pero ninguna salio bien, o bien lo pillaban o bien yo no podía escaparme.
Desde ese momento pensé que nuestro nuevo encuentro sería imposible ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario