
Sí como leéis, otra alegría para mi cuerpo. El viernes me comunicó que vendría a mi pueblo, lo único malo que esto traía es que ya si que venia para llevarse a su novia a vivir con él. Por un lado era la mujer más feliz del mundo porque a lo mejor lo veía, pero también tenía un sentimiento súper raro porque su novia ya se iría con él y todo lo nuestro cambiaría.
Bueno pues llegó el sábado y él ya estaría aquí. Yo me fui a casa de un familiar suyo para dar una vuelta y que me arreglara el pelo, ya de camino tendría más oportunidades de verlo. Con mi amiga salí a dar una vuelta por la carretera principal, sabiendo que a lo mejor me lo encontraba. Se nos ocurrió llamar a su puerta para ver si estaba ya allí y sin saber y con el riesgo de no saber lo que nos podíamos encontrar, pero no había nadie. Decidimos ir ya para la casa de mi amiga y en ese trayecto vi la figura más perfecta que os podéis imaginar, un moreno súper guapo de espaldas, no dude ni un segundo que era él, así que no tuve ni que pensarlo porque la mano se me fue sola al pito del coche para llamar su atención.
Cuando vi que se dio la vuelta y venía hacia nosotras no me lo podía creer. En ese instante se me quedó toda la boca sequísima, los nervios y los temblores volvieron a mi cuerpo. Lo tenía al lado y no era capaz de decir ni hacer nada. Menos mal que él me dijo que si no le daba dos besos, si no creo que me hubiera quedado estática en el asiento del coche sin poder quitarle la mirada. Le di los dos besos y mi corazón se me aceleró, yo quería que se congelara el tiempo en ese momento, poder estar con él y que nada existiese a nuestro alrededor, pero como estábamos en la vida real y esto no es un cuento eso no podía ocurrir.
Por fin me salio una palabra, pero que ojalá nunca hubiera salido, porque lo único que me salio fue pedirle un cigarro y de una manera un poco prepotente, se que eso lo hicieron los nervios y ahora que lo pienso, mi boca no tendría nada mejor que decir????.........
Bueno pues después de esto, nosotras seguimos nuestro camino y él siguió el suyo con sus amigos, pero si antes llegamos a nuestro lugar, antes estábamos llamándolo para que viniera, lo que pasa que no pudo ser. En el tiempo que duró la llamada telefónica yo estaba rezando que viniera; es que necesitaba verlo de nuevo y necesitaba tocarlo después de tanto tiempo, sentir su calor, sus caricias, sus manos, su piel junto a la mía... pero no pudo ser, que decepción me llevé, pero se ve que el destino sigue en nuestra contra.
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