sábado, 12 de julio de 2008

Algunas de nuestras locuras


En unos meses de enamoramiento compulsivo, da tiempo para tener muchas conversaciones y muchas de ellas un poco alocadas, pero claro, todo se hace por la persona a la que amas con todas tus fuerzas.

En todo este tiempo habíamos pasado juntos de todo, buenos y malos momentos, alegrías y penas, risas y llantos, algunos problemillas y claro también compartimos locuras de adolescentes enamorados.

Lo que mas se repetía en nuestras llamadas telefónicas era la idea de escaparnos de cada e irnos juntos. Unos críos, sin nada que llevarse a la boca, críos a los que los padres se lo daban todo, esos eramos nosotros, se nos pasaba por la cabeza escaparnos, pero sin más, irnos de nuestras casas, encontrarnos en algún lugar y que nos llevara el viento donde fuera.Era la mayor locura que podía pasar por nuestras mentes en esos momentos, y de la que yo soñaba todas las noches, imaginaba y vivía el momento de nuestra fuga como si fuera a ocurrir de verdad, además de que era lo que mas ilusión me hacia en esos momentos, estar con él donde fuera, en cualquier lugar y de la manera que fuera, pero sobre todo estar a su lado.

Muchas veces algunos de nuestros enfados era porque sabíamos que eso nunca iba a ocurrir y queríamos que ocurriese.

Otra de las locuras mas sonadas de las que me puedo acordar ocurrió en noche vieja. Bueno en realidad unos días antes de noche vieja. Yo ya sabia que no la pasaríamos juntos, así que se me ocurrió presentarme allí, sin que nadie lo supiera. Como yo sabia que no tenia medios para ir y que mis padres no me iban a dejar, mi brillante idea fue conectarme a un chat para encontrar a alguien con coche, dispuesto a pasar la noche vieja en la ciudad de mi chico. Y claro os estaréis diciendo ahora, ¿llegaría a encontrarlo? pues si, si que lo encontré.

Encontré a un chico con ganas de ir para allá y vivir una fiesta sonada en otro lugar que no conocía, y todo estaba planeado para irnos, hasta que en el ultimo momento me di cuenta de con quien yo iba a viajar. Resulto ser un chico extraño, que de no haberlo calado antes, no se donde hubiera acabado esa noche, porque sus ideas no eran de llevarme donde yo le había pedido, si no de estar conmigo a solas, en sepa dios donde y hacerme lo que a el se le hubiera pasado en gana. Así que me quede en mi pueblo la noche vieja, sin poder verlo, echándole muchísimo de menos, y llorando por todos los rincones pidiendo que ocurriera el milagro de que apareciera y me diera la sorpresa de que estaría aquí. Pero nada de esto ocurrió.

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